Programas electorales, codesisión y transparencia (artículo escrito para la Fundación Ideas para el progreso)
A principios del mes de septiembre, y siendo consciente que el empleo va a seguir siendo el factor de mayor peso en la balanza electoral del próximo 20 de noviembre, podíamos escuchar a Esteban González Pons afirmar categóricamente que el PP se disponía a crear 3,5 millones de puestos de trabajo en esta legislatura. El descrédito generalizado que esa propuesta obtuvo del conjunto de los agentes sociales y económicos de nuestro país, y su consiguiente revuelo mediático, hizo que el Partido Popular matizara dicha afirmación aunque el hecho de que se produjera nos debe llevar a una revisión profunda de la ligereza, con la que a veces, se realizan las promesas electorales y las consecuencias que esa actitud tiene en el crédito del conjunto de la política.
Una campaña basada en propuestas es una campaña democráticamente sana. Cuando faltan las ideas o éstas no son lo suficientemente movilizadoras las campañas, a veces incluso las legislaturas completas, se convierten en una ida y vuelta de un ruido que ensombrece la grandeza del servicio público. Y precisamente por conclusiones como éstas los políticos, los candidatos, tenemos que ser especialmente escrupulosos en la medición de hasta dónde podemos llegar o hasta dónde nos podemos comprometer porque, sin duda alguna, es el cumplimiento o no de los programas uno de los focos de mayor desafección (e ilusión, en términos positivos) de la ciudadanía hacia los partidos. Buena prueba de ello es que la retirada de las tropas de Irak supuso un hito en la popularidad de un Gobierno respecto de los electores que le habían aupado al poder, por su complejidad, pero también por su inmediatez.
Es un hecho, que en la sociedad de la tecnología, la información y el conocimiento, la capacidad de la ciudadanía de valorar las decisiones políticas y de conformar, con ello, una opinión autónoma se ha visto profundamente acelerada. Las reacciones que antes se producían a los días de conocer una determinada decisión y se trasladaban a través de cartas o comunicados a los medios por colectivos u organizaciones sectoriales, hoy se producen de manera inmediata, a través de las redes sociales, y de forma directa a los responsables de tomar determinadas decisiones. Todo ello, hace que nos marquemos como un reto irrenunciable mejorar los instrumentos de participación en relación con los procesos de elaboración de los programas, la transparencia de su ejecución y, sobre todo, la necesidad de una constante explicación.
Es verdad que en épocas de crisis económica siempre se ha producido un desapego de la ciudadanía hacia los representantes políticos. En la actual recesión que nos golpea, estos índices se han disparado como nunca por la magnitud de sus consecuencias en el bienestar de la gente que no la ha provocado, por la percepción colectiva de que la política (el poder de los ciudadanos) se está viendo indefensa ante el poder de los mercados en la gestión de la salida de la misma. Y además, en mi opinión, por las normas de la política actual impuestas por las reglas de la comunicación donde sólo parece caber el rifirrafe de la sesión de control de turno o el debate indirecto y superficial de las comparecencias de prensa. Hay debates de fondo, de gran altura y de prestigio que se realizan en distintos ámbitos de la política que pasan desapercibidos por los ciudadanos. Y cuando a la política le quitas el fondo sólo parece quedar el folclore y ello nos conduce al descrédito y a la abstención.
Por todo ello, nos encontramos con un incremento de la demanda ciudadana de participar en la vida pública aún sin militar en los partidos o agentes políticos tradicionales. Un debate en el que nos sentimos cómodos como socialistas ya que hemos sido pioneros en dar cauce a la inquietud ciudadana. Así, por ejemplo, establecimos los presupuestos participativos en el ámbito municipal aunque hoy día está iniciativa se vea desbordada en la demanda ciudadana de participación y sean necesarios nuevos instrumentos como la creación del escaño ciudadano, la modificación de la iniciativa popular para permitir el debate institucional, también a los ciudadanos que llevan una propuesta determinada y, en definitiva, recorrer todos los caminos que nos lleven, a los que algunos expertos, han denominado una democracia 2.0.
En este sentido, ¿cómo podría garantizarse el mejor cumplimiento de los programas electorales? Tanto desde los gobiernos como desde los partidos es posible aumentar los canales de permeabilidad bidireccional con la sociedad. El aumento de la transparencia genera más conciencia crítica y, de ahí, un mayor temple en la adopción de medidas. En los pequeños municipios, los alcaldes cuidan mucho las medidas a las que pueden comprometerse en un programa electoral, porque el contacto con el vecino es directo y por tanto su responsabilidad es también directa. Por tanto, la clave puede estar en trasformar nuestro parlamentarismo constituyendo circunscripciones más pequeñas (no sólo por cuestiones de pluralismo sino para aumentar nexos entre representante y representado) aumentado la responsabilidad directa del parlamentario con sus ciudadanos –el modelo anglosajón- e incluso abriendo la posibilidad de no bloquear las listas electorales para darle un mayor margen al ciudadano a la hora de votar, no sólo a determinados partidos, sino también a personas concretas. O, por ejemplo, en Portugal, la confianza parlamentaria se otorga a un programa determinado que antes se ha dado a conocer a los ciudadanos.
Por otro lado, no debemos irnos al extremo, por ejemplo, de exigir un cumplimiento objetivo, mecánico y frío del programa (no podemos privar a un gobierno de su capacidad para la dirección política) sino que se debe dar margen para conjugar el cumplimiento de un programa con la coyuntura social y económica. Hablamos pues, y fundamentalmente, de mejorar los instrumentos de transparencia en la toma de decisiones, que se conozca el cumplimiento del programa y, llegado el caso de separarse del mismo, que se conozcan las causas últimas que han llevado a tomar direcciones alternativas. La ciudadanía de hoy reclama, por tanto, conocer las causas por las que se toman las decisiones, las opciones que se han desechado para elegir una concreta y reclama, en última instancia, participar o influir en el camino adoptado.
Por último, es de vital importancia actualizar las dinámicas de los propios partidos en todos sus niveles orgánicos. La ciudadanía debe tener en el nivel local, una formación política, un cauce de denuncia, de demanda y de formulación de inquietudes y esto debe acompañarse de una formación adecuada de la estructura local para recopilar esa visión ciudadana y ser también un motor de generación de ideas, un gran think-tank de los ciudadanos próximos a un proyecto que desean mejorar y ver ganador, motivo por el que se acerquen a opinar, sabiendo que serán no sólo tenidos en cuenta, si no, en cierta medida, codecisores.
LA NECESIDAD DE UNA PAC MÁS JUSTA, SOCIAL Y SOSTENIBLE.
Siempre hemos repetido que la Política Agraria Común es la primera de las grandes políticas europeas la cual, entre otros objetivos, ha venido garantizando una cantidad suficiente de alimentos con los que se ha alejado a Europa del hambre con el mismo éxito que la construcción política de la Unión Europea alejó a nuestro continente de la guerra.
Desde su puesta en marcha, la PAC ha venido adaptándose a los tiempos y a los nuevos retos del momento con sus aciertos -la inmensa mayoría- y también con sus errores. Pero, posiblemente, esta nueva política agraria común que diseñemos para más allá del 2013 esté contextualizada en uno de los momentos más importantes y decisivos para el sector de las últimas décadas por su amplitud de retos y por la necesidad eminente de la política.
Porque, por una parte, la nueva PAC debe enfrentarse a un mundo de grandes volatilidades en el mercado de materias primas. Desde la caída de los mercados de valores en el año 2008, grandes volúmenes de dinero se han trasladado desde la bolsa de Nueva York hasta la de Chicago, es decir hacia el mercado de materias primas, inaugurando un tiempo de grandes volatilidades, de inestabilidad, inseguridad y pérdidas a diversos y numerosos sectores agrarias y, lo que es peor, aumentando la pobreza en el planeta.
Es por todo ello, que la primera de las peticiones que el Parlamento Europeo ha realizado ha sido la introducción de unas reforzadas políticas de intervención que asegure la estabilización de los precios en momentos de grandes volatilidades y que, con ellas, se ponga freno a la desmesurada especulación que, a veces, se produce en determinados productos en el comercio internacional.
Y, junto con ellas, el mantenimiento de unas suficientes ayudas directas vinculadas, lo más posible a la creación de empleo y al cumplimiento de determinados requisitos medioambientales para hacer, de la nueva política agraria, una estrategia que marque sinergias con la Estrategia Europa 2020 en lo que se refiere a las sostenibilidad de nuestro planeta, la lucha contra el cambio climático y la apuesta por el empleo como eje vertebrador de todas nuestras políticas.
Es decir, una PAC social y sostenible que garantice unos recursos dignos y suficientes para todos nuestros productores, sea cual sea su actividad y sea cual sea el lugar en la que se realice, y con ello, la PAC también será más justa.
En definitiva, todo un esfuerzo colectivo para garantizar unos alimentos suficientes en cantidad y en calidad que cumpla, en su producción, con unos estrictos requisitos medioambientales y sanitarios.
Pero además la PAC puede ayudar a fijar la población de nuestros núcleos rurales a través de unas políticas complementarias en lo que conocemos como el segundo pilar. Entre ellas, las más prioritarias, la necesidad de favorecer la incorporación de jóvenes en las actividades del sector primario.
En Europa, sólo el 6% de los agricultores tienen menos de 35 años y, en los próximos diez años, más de 4 millones de agricultores se jubilarán por lo que las políticas de implantación de jóvenes deben pasar, con esta reforma, desde la retórica a la prioridad más absoluta porque, no cabe duda, que para garantizar la producción lo primero que debemos de garantizar es un número suficiente de productores que trabajen, y mantengan, nuestro campo.
Todo ello, apostando por la innovación y la modernización de los métodos en los métodos y de los métodos de producción para que nuestros productos primarios ganen en competitividad, manteniendo su calidad, respecto a los productos de terceros países con los que la Unión Europea, cumpliendo las reglas de la Organización Mundial del Comercio y de la Ronda de Doha, se ve obligada a mejorar las relaciones comerciales eliminando aranceles o precios de entrada.
Ayudas, empleo, sostenibilidad, medidas de mercado, innova
ción, modernización, competitividad, jóvenes, presupuesto suficiente…son conceptos que están en el corazón de la nueva política agraria comunitaria.
Al menos, la que se imagina y reivindica el Parlamento Europeo.
La democracia: ni lío, ni marketing. Principios y valores
Durante estos días no deja de sorprenderme la reacción que están teniendo los dirigentes del Partido Popular, no sólo sobre la decisión de Zapatero de no presentarse a la reelección como Presidente del Gobierno, sino desde mi punto de vista, lo más importante, sobre la manera que hemos decidido los socialistas en que sea la elección de nuestro candidato a La Moncloa.
Uno se puede esperar que los dirigentes que vivieron la transformación de Alianza Popular -es decir, la coalición que aglutinó a la mayor parte de los líderes políticos franquistas- en el actual Partido Popular puedan considerar “un lío” cualquier ejercicio democrático en el seno de los partidos políticos. Incluso se puede esperar que eso -un lío- pueda ser considerado por Mariano Rajoy en su obsesión de obviar cualquier procedimiento que suponga un ápice de sobreesfuerzo adicional al simple afán del día a día (véase la estrategia de llevar seis años exigiendo el anticipo de las elecciones generales y nunca haber presentado una moción de censura, la vía que marca la Constitución, para ello. Es verdad, que para ello hay que presentar un programa de gobierno alternativo y a Rajoy, no le pide el cuerpo mojarse).
Pero, he de confesar, que no esperaba un análisis tan simple de las Nuevas Generaciones del PP. No esperaba que, políticos que han nacido en democracia incluso con España dentro de Europa, consideren que unas primarias -es decir, que los militantes de un partido eligan a su líder democráticamente- sean una operación de marketing. Pues no, amigos, ni líos, ni marketing. Son profundos principios y valores democráticos de aquellos que creemos que los partidos políticos son algo más que dedos índices o libros azules. Principios y valores de un partido, el Partido Socialista, que siempre ha estado a la vanguardia de los derechos de la ciudadanía, de la libertad y de la democracia. Y es verdad, amigos de las Nuevas Generaciones, que al igual que sólo a través del Partido Socialista se podía aprobar la ley de matrimonio homosexual, o la de igualdad, o las leyes del aborto, sólo a través del PSOE se podía haber introducido el sistema de primarias en España. Porque el PSOE siempre ha representado el cambio. Siempre ha representado avances políticos y sociales. Siempre ha representado más democracia. Y seguimos representándola.
El día que Zapatero anunció que no volvería a presentarse en las próximas Elecciones, Cospedal dijo que “los españoles clamaban elecciones”. Se confundía, eran los propios militantes del Partido Popular los que exigían primarias en su partido. Muchos militantes del PP piden primarias convencidos, seguro, de dos cosas: de que es el sistema más democrático y de que, si así fuere, no eligirían a Rajoy como líder. No sólo porque Rajoy es todo menos una expectativa de futuro sino porque, sobre todo saben, que cualquiera de los posibles candidatos del PSOE les ganarían en las urnas.
Porque al fin y al cabo, hay una regla infalible, quién teme a las urnas termina perdiendo en ellas.
La dignidad de la política vs el lenguaje indigno de algunos políticos (nueva entrada en el blog de el mundo)
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/europa_atirodeblog/2011/01/20/la-dignidad-de-la-politica-versus-el.html
Siempre he defendido la dignidad de la política como el mejor instrumento que tenemos para cambiar las cosas. La democracia, las urnas, el ejercicio de la representación es el mejor medio que tiene la gente, aquella que cambia de canal cuando sale la información sobre los mercados de valores porque sólo les afecta los rendimientos de su trabajo, toda esta gente sólo tenemos las urnas para transformar, para fiscalizar el poder, para socializarlo.
Sin la política, las personas sólo trabajarían para los mercados y la actividad de los mercados nunca redundaría en el bienestar de los ciudadanos.
Un ejemplo, el más reciente, de la política al servicio de la dignificación de la vida de las personas es la Estrategia Europea para las personas con discapacidad presentada en el Parlamento Europeo el pasado 13 de Enero.
En Europa hay más de 80 millones de personas con algún grado de discapacidad, uno de cada seis ciudadanos de la Unión. Personas que vienen teniendo grandes desigualdades, en sus distintos Estados, en las oportunidades de sus conciudadanos que no sufren ningún tipo de discapacidad pero también, personas que vienen sufriendo desigualdad de oportunidades, dentro de la Unión Europea, con otros ciudadanos en su misma situación en función de los esfuerzos que hayan sido capaces de realizar los distintos gobiernos. Por eso es importantísimo este intento de homologar los esfuerzos públicos en esta materia.
Esta estrategia, que supone el primer esfuerzo comunitario ambicioso en este sentido, pone en la primera línea de la acción pública las cuestiones de accesibilidad, la supresión de las barreras arquitectónicas y virtuales (sólo el 5% de las páginas webs en Europa cumplen con los requisitos de accesibilidad), el acceso y la promoción al empleo de las personas con discapacidad (cuyos índices de pobreza son un 70% superior a la media, previsiblemente por sus dificultades a la hora de acceder al empleo), la igualdad de oportunidades, el derecho a la formación.
Pero ésta no ha sido la única iniciativa digna de mención. El 2010 fue el primer año de una medida apoyada, prometida por los socialistas en la última campaña electoral, e impulsada por el Parlamento Europeo: la Capitalidad Europea de la Accesibilidad que pretende, al igual que pasa con la Cultura, que las ciudades europeas compitan en las mejores condiciones y en la calidad de vida de sus ciudadanos.
He de reconocer que, cuando me encuentro en un debate parlamentario, no me deja de conmover escuchar, a gentes de distintos países e ideologías, hablar del ejemplo de España en estas políticas. Se debe, sin ninguna duda, al esfuerzo del Gobierno de Zapatero que, con leyes como la ley de dependencia, la del lenguaje de signos o el nuevo código técnico de la edificación, han hecho de nuestro país un país más digno para las personas con discapacidad y un ejemplo para el conjunto de los Europeos.
Acciones como ésta dignifican la política como servicio público aunque ésta hoy se encuentra herida por las dificultades extremas de esta crisis económica (la más global y dura de nuestra historia) y por sus consecuencias para el conjunto de los ciudadanos.
Por estos motivos, no favorece a la credibilidad del conjunto de las personas que nos dedicamos al servicio público, declaraciones como las que, la semana pasada, realizaba Jaime Mayor Oreja. El eurodiputado ‘popular’, de la misma generación y escuela que Mariano Rajoy, vino a afirmar que los políticos caían en la corrupción por la falta de expectativas de permanencia en la vida pública y porque se hacían la pregunta sobre por qué los terceros se iban a enriquecer y ellos no.
Me sorprende que esta declaración haya pasado más o menos desapercibida. Es indigna. Es brutal. Y sobre todo, no corresponde a la realidad. Toda persona que piense así y de una forma más o menos velada llegue a justificar o a comprender a los corruptos, debe estar fuera de la vida política.
Soy joven y, como tal, al igual que muchos jóvenes de mi partido y de otros partidos, al igual que la inmensa mayoría de las personas que estamos en política de todas las ideologías, sólo pensamos –desde nuestras distintas ideas- en trabajar por construir, por aportar nuestro granito de arena en aras a una sociedad mejor. Estar en política es una oportunidad para ello.
Las declaraciones del otro día de Mayor Oreja son indignas desde el punto de vista generacional y político. Algo incomprensible a no ser que sigan creyendo que, con la pérdida de credibilidad de lo público, algunos obtienen un mayor rédito electoral. En cualquier caso, no deja de ser escalofriante.
Intervención en los premios Tomás Meabe en Orihuela (Alicante)
Estamos en Orihuela, la ciudad de Miguel Hernández, en el año de su centenario. Estamos en la entrega de unos premios, los Tomás Meabe, que son el reflejo de lo que fuera él: compromiso, juventud, progreso, esfuerzos compartidos en la búsqueda de un mundo diferente, de un mundo más justo, más decente.
Pocos saben, que Miguel Hernández, no sólo fue un militante de las Juventudes Socialistas sino que fue, además, el Secretario General de la Agrupación de Orihuela. Como nosotros, pensó en la política como el mejor instrumento para cambiar las cosas. Como nosotros, decidió estar en política porque un día pensó que las cosas podrían ir a mejor, y mejor que no lo hicieran otros.
El poeta del pueblo unió el combate de los versos con la batalla de las ideas. Fortaleció desde la lírica y el teatro, los sueños de la vida. Y se comprometió, en los momentos más difíciles, en las situaciones más complicadas.
Miguel Hernández estuvo y murió preso. Pudo salir de la cárcel y no volver si hubiera renunciado a sus ideas, si hubiera mantenido una vida leal al régimen, si hubiera dejado de escribir desde la palabra herida o el corazón roto. Pero lo rechazó.
Y con ello, desde los poemas de combate de “Vientos del Pueblo” llegaron los tiempos de “las nanas de la cebolla”: “Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca”.
Por eso, dónde mejor que Orihuela, con el recuerdo cada vez más fresco de este poeta, para realizar esta entrega de premios que reconoce la labor, pero que también nos compromete, con el trabajo que se ha desarrollado desde la cultura, desde los movimientos sociales, desde las instituciones en aras a unos objetivos que compartimos.
Hay premios, de mayor prestigio, que reconocen la labor que se ha hecho en un determinado momento. Estos premios, lo que reconocen, es el esfuerzo que se realiza en todo lo que queda por hacer.
No son éstos, unos premios para la complacencia sino para la exigencia. No son para subrayar honores, sino para marcar horizontes. No son para dar el abrazo del agradecimiento, sino para tender la mano de la colaboración.
Colaborar con el CERMI, por ejemplo, en que la accesibilidad sea un principio irrenunciable en la acción política e individual de cualquier persona o institución, pública o privada.
Colaborar en seguir dando pasos hacia la igualdad de oportunidades y en la construcción de entornos que eviten cualquier tipo de discriminación.
En la necesidad de realizar mayores esfuerzos en la supresión de las barreras físicas o las nuevas barreras virtuales. En la mejora de la calidad de vida de estas personas y en su libertad de movimiento, en su empleabilidad o en el cumplimiento efectivo de su derecho a comunicarse en el lenguaje de signos como un idioma más de nuestro país.
Tender la mano, uniendo esfuerzos a la ingente labor que desarrolla la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo.
Ésta que no necesita titulares en los medios de comunicación, para reaccionar ante las tragedias. Esta agencia, que ni siquiera necesita una catástrofe superior a la propia pobreza para dedicar todos sus esfuerzos en aportar un pequeño grano de arena tras grano de arena, en desarrollar un país.
Tender la mano para divulgar toda su acción. Divulgar para comprometer. Y comprometer para no caer en la complacencia de las sociedades desarrolladas. Y para convencer, frente a las sombras y las dudas que quieren imponer algunos agentes de la derecha de este país, que sólo con el incremento en la cooperación y ayuda al desarrollo podremos evitar los efectos tan devastadores que, sobre los países pobres, tienen las catástrofes naturales. Que sólo con el 0,7 podremos evitar nuevos Haitís, o nuevos Paquistanes, o nuevos tsunamis o nuevos huracanes.
Y trabajar, con asociaciones como Orihuela 2M10, desde el peso del ejemplo de la vida de Miguel Hernández, en llenar todos los rincones del compromiso que aparece ligado a la cultura.
Porque ésta, la cultura, sigue siendo el instrumento más eficaz, seguramente no el más rápido, pero sí el más sólido, de transformar las cosas. Decía Lennin: denme un partido y haré una revolución. Se equivocaba, en realidad es: denme un libro y haré la revolución.
Termino, reafirmando que hoy premiados, desde la juventud la osadía de intentar cambiar las cosas.
Porque como escribió Miguel Hernández: Sangre que no se desborda, juventud que no se atreve, ni es sangre, ni es juventud, ni relucen, ni florecen. Son cuerpos que nacen vencidos, vencidos y grises mueren: vienen con la edad de un siglo, y son viejos cuando vienen.
A pesar de todo, la Europa social avanza. Artículo que me estrena como bloguero en el periódico el mundo
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/europa_atirodeblog/2010/12/15/a-pesar-de-todo-la-europa-social-avanza.html
Los controladores del PP
Durante estos días de puente en España, el conjunto de los ciudadanos hemos podido vivir uno de los episodios más esperpénticos y paradójicos de los que recuerdo. Los controladores aéreos, un colectivo lleno de privilegios, una vez más, realizando una huelga salvaje e ilegal que humilló a centeneres de miles de ciudadanos obligados a permanecer tirados en los pasillos de los aeropuertos y, con ellos, nos indignó a todos sin perjuicio, del daño causado a los intereses económicos de un país, el nuestro, que no gana para sustos de los especuladores, sean estos financieros o aéreos.
Y todo para qué? Para mantener y extender unos privilegios laborales que les hace cobrar, a este colectivo, entre 200.000 y un millón de euros computando como horas extras, y éstas abonadas al triple, hasta lo impensable. Por poner un ejemplo, en un contexto económico como el actual, donde el conjunto de las sociedades estamos debatiendo sobre el futuro de las pensiones y su sostenibilidad, donde todos los países europeos están alargando sus edades de jubilación, los controladores -subidos a las nubes- quieren jubilarse a los 52 años y mantener, desde entonces, su salario íntegro.
Y ante todo esto, el Gobierno dice no. Ante el no, los controladores preparan el chantaje. Ante el chantaje, el Gobierno elabora un decreto para evitarlo. Y ante el decreto Rajoy y el Partido Popular se ponen al lado de los controladores. Tan sencillo como ésto. Tan vergonzoso como ésto.
No resulta llamativo que el PP y los controladores aéreos mantengan prácticamente el mismo discurso, por ejemplo, sobre el momento del Decreto? El PP no critica los privilegios, no critica los abusos de los controladores, sólo se centra en el momento en el que se aprueba el decreto por ser previo a un puente. Un decreto, por cierto, que clarifica los conceptos de qué son horas extras para evitar absentismo laboral y, con ello, abusos y que supone la base de la resolución de los chantajes a los que nos tiene acostumbrados este colectivo al inicio de cada verano, de cada navidad…
El Gobierno, con el Decreto, señala el problema con el dedo y el Partido Popular en vez de mirar el problema se queda observando al dedo. Porque más allá de lo débil de un argumento que critica que el Gobierno haga su trabajo un viernes, aún previo a un puente (cuánto ha calado la actitud de tumbona de Rajoy) en el PP deberían preguntarse que este hecho no tendría ninguna relevancia si los controladores en vez de querer hacer cuánto más daño mejor, cumplieran la ley y comunicaran su intención -y derecho- a hacer huelga pero respetando el derecho de todos los ciudadanos a obtener unos servicios mínimos y permitir al Gobierno cumplir con su obligación de preparar las correspondientes alternativas.
Ayer leí en los periódicos que el portavoz del PP ha pedido la dimisión del Ministro Blanco. En vez de hacer tan ingente aportación al conflicto, deberían hacer el esfuerzo (y hacernos a todos el favor) de explicar cómo y por qué su Gobierno -el de Aznar y Rajoy- multiplicó el salario de los controladores y redujo su jornada laboral. Deberían explicarnos por qué con el Gobierno del PP los controladores cobraban, como poco, 200 veces más que la media y trabajaban un 40% de horas menos, mientras que en el mismo periodo congelaban el salario mínimo interprofesional, lsa becas, las pensiones…y todo cuando se crecía al 3%. Estos gestos explican los motivos por los que los controladores se reúnen con el PP y los motivos por los que Rajoy, desde Canarias, los defiende en los momentos iniciales de la huelga.
En estos días, donde se vuelve a preguntar sobre la diferencia entre izquierda y derecha, yo lo tengo claro. La derecha siempre defiende los privilegios y torpedea los derechos. La izquierda seguimos haciendo lo contrario.
Los socialistas en el parlamento europeo defendiendo el sellado “made in” para la cuchillería de Albacete. Esta fue mi intervención en el pleno.
Muchas gracias señor Presidente:
El Reglamento que hoy debatimos es de vital importancia para el futuro de un sector, el de la cuchillería y afines, que en mi Región, la tierra del Quijote, concretamente en Albacete, supone -además de la supervivencia de más de 8000 puestos de trabajo- un elemento de identidad, de orgullo a la tradición ancestral y una apuesta de futuro por la artesanía como fuente generadora de empleo.
Y es que el sellado “made in” para este sector ha sido reivindicado, desde hace tiempo, por colectivos sociales como APRECU y peleado por el Gobierno de Castilla-La Mancha con el apoyo unánime de su parlamento regional.
Un sellado en origen que no es intervencionismo, si no una apuesta por la transparencia en las reglas de juego comerciales y la lucha contra la competencia desleal que sufren algunos de nuestros productos con respecto a los mismos de China o India.
Es una apuesta por aumentar la capacidad de decisión de los consumidores al elegir un producto, para que tengan en cuenta no sólo el precio final del mismo, sino también la marca de calidad del lugar de origen o las condiciones sociales en las que se producen.
Pero sobre todo, supondrá, un nuevo horizonte de optimismo para mucha gente que lo está pasando mal, pero que hoy nos miran pensando que no hemos estado indiferentes a la hora de apostar por un comercio más justo, sí, pero también por darle un valor añadido a aquellos que además de producir, lo hacen con respeto a los derechos sociales y a las mejores condiciones de los trabajadores europeos.
Por eso agradezco a la ponente y al señor Menendez del Valle su apoyo político y su conciencia social en este tema.
Mi primera intervención en el pleno del Parlamento Europeo sobre la trata de personas
Muichas gracias señor Presidente:
Hace unas semanas celebramos el día internacional contra la trata y el tráfico de personas con fines de explotación sexual poniendo de manifiesto unos datos que nos preocupan como sociedad y nos deben mover a actuar como responsables políticos que somos.
Más del 90% de la prostitución que se ejerce en Europa proviene del engaño, del chantaje y de la extorsión. Y ante estos datos, deberíamos preguntarnos si estamos haciendo todo lo necesario para proteger, dentro de nuestras fronteras, la dignidad y la integridad de miles de mujeres de todo el planeta cuyos derechos también están protegidos por la Carta Fundamental que aprobamos con el Tratado de Lisboa.
Porque no estamos hablando del oficio más antiguo del mundo sino de la única forma de esclavitud que no hemos conseguido erradicar aún de la vieja Europa.
Países como España están haciendo esfuerzos importantes en este sentido, persiguiendo a los traficantes, concienciando a la ciudadanía y favoreciendo planes de reinserción social a las mujeres víctimas.
Pero no es suficiente. Europa, también en este campo, debe ser un único espacio de acción y de compromiso. La próxima directiva de trato es una oportunidad para actuar sobre la demanda, a través de la pedagogía, y dificultar las facilidades con las que se encuentra la oferta, por ejemplo, para publicitarse en todo tipo de medios de comunicación. Además de aumentar la cooperación bilateral con terceros estados para luchar, contra esta lacra, desde el origen.
Tenemos una oportunidad. Llamo la atención de este parlamento para seguir siendo la vanguardia de los derechos ciudadanos. Que no vuelva a ver un 23-S ante nuestra pasividad.
El carbón: pronóstico reservado. Artículo de opinión redactado por distintos miembros de la delegación socialista española en el parlamento europeo, entre los que me encuentro
Los socialistas españoles en el Parlamento Europeo hemos trabajado intensamente en las semanas precedentes para que la Comisión Europea, el órgano ejecutivo comunitario, convalidase el Real Decreto español de ayudas al carbón que, sobre todo, venía a aliviar una situación coyuntural de este sector estratégico en nuestra región debido a su pérdida de competividad con el precio del carbón exterior y de la crisis económica.
Una vez conseguido el objetivo y garantizadas, hasta 2014, las compensaciones a las eléctricas por la quema de carbón nacional, con gran mérito del Gobierno de España, empieza la fase decisiva para un marco europeo estable: el Reglamento que debate ya no sobre cuestiones temporales sino cuestiones de fondo, estructurales sobre la perviviencia de este sector y, por tanto, del tratamiento que se le debe dar desde las Instituciones Europeas.
En este contexto, estos días ha entrado en el trámite parlamentario del Parlamento Europeo el preceptivo informe a la propuesta de reglamento sobre “las ayudas estatales para facilitar el cierre de minas no competitivas”, cuyo ponente es nuestro compañero alemán Berhnard Rapkay.
Importantes agentes trabajan para que este Reglamento más que dar vida al carbón, lo entierre definitivamente. Empezando con los potentes lobbies de fuentes energéticas que entran en competencia con el carbón nacional y que tienen entre sus portavoces a personalidades significadas del Partido Popular de Mariano Rajoy; pasando por liberales, contrarios, por principio, al concepto de ayudas estatales; y terminando por los medioambientalistas, por planteamientos históricamente conocidos e impermeables a nuevos y más convincentes argumentos para apoyar, junto con la apuesta por las renovables de las cuales estamos plenamente convencidos, la utilización racional del carbón español.
Frente a estos agentes patógenos, los socialistas españoles hemos presentado este lunes más de una decena de enmiendas que buscan permitir el tránsito a la competitividad de las minas que no aún lo son, ampliar, en todo caso, el periodo temporal del Reglamento europeo de ayudas públicas al carbón a 31 de diciembre de 2020, apostar por las inversiones en tecnologías de combustión limpia del carbón, resaltar su carácter estratégico como única fuente fósil autóctona y garantizar que las autoridades comunitarias velarán porque el carbón importado y comercializado en Europa cumpla las exigencias sociales y medioambientales que se le imponen al nuestro, porque la competencia sólo es justa cuando es entre iguales.


